DEBATE SOBRE LA LEY DEL TABACO

Pedro Cursiva y Juan Negrita exponen sus argumentos en relación con la polémica ley sobre el tabaco. Pedro está de acuerdo con la ley y Juan no. Los argumentos de uno y otro podrían ser más matizados y la exposición más clara. Pero si así fuese el formato sería más parecido a una tesis o un tratado. He preferido que se mantenga la viveza y la espontaneidad propia de una conversación fluida. 

El escrito presente ocupa 20 páginas aproximadamente. De modo que solo se propondrán leerlo los que estén verdaderamente interesados. Evidentemente el debate trasciende el tema en cuestión, y a menudo se llega a cuestiones políticas: más o menos estado, más o menos libertad, hasta qué punto la sociedad civil debe regularse en según qué cuestiones, etc.

A pesar de lo prolijo del escrito creo que la forma de diálogo lo hace ameno. Si se empieza a leer, es muy probable que no se pueda dejar de hacerlo.

Al final del escrito el lector podrá hacer sus propios comentarios.
Pinchar aquí para leer el artículo que da pie al debate.

Antes de leer tan sesudo diálogo recomiendo unos instantes de esparcimiento con este fabuloso video de ACADÉMICA PALANCA. Un saludo a mis lectores.



He leído el artículo y ésta es mi opinión: Debe ser obligación del Estado regular las libertades que atentan contra otras libertades. Fume usted, donde no moleste a nadie. ¿El humo de los coches? Hombre, cada vez se está restringiendo más el tráfico en las ciudades, en algunas es ya casi inexistente. Así que ya está regulado y llegará a más. El ejemplo de la discoteca: es el dueño de la discoteca, no los usuarios, quien perjudica a la salud. En el caso de los bares no son los dueños los que echan por su atmósfera humo, sino los usuarios. Tal vez es un matiz a tener en cuenta.


Yo abro un bar con mi dinero. Soy el dueño. Quiero fumar en mi local. (esto hace equivalente a la discoteca con el bar)¿Tiene el Estado derecho a impedirme fumar?


Si es tu bar para ti y tus amigos es un local privado. Puedes fumar lo que te dé la gana. La ley así lo contempla. Es el caso de algunas sociedades gastronómicas privadas. Si se trata de tu bar pero en ese bar puede entrar cualquiera, entonces deja de ser privado para ser público de uso. Es un local privado pero de uso público.


Pero no obligatorio... O sea que también tiene derecho a impedirme escuchar la música al volumen alto si soy el dueño de la discoteca, y el Estado tiene que imponerles a los Rolling los decibelios que tiene que poner para no fastidiar los oídos de los que voluntariamente van a su concierto ¿no?


También un colegio o un hospital son de uso público, aunque tengan titularidad privada, y el Estado prohíbe fumar.


Ir al colegio o a un hospital no es algo meramente voluntario. Es un servicio público. Un bar es un espacio privado abierto al publico. Un lugar de ocio. Puedo entrar o no. Cada uno valora la cantidad de mal que está dispuesto a tolerar para alcanzar un bien. Si tomarme un café en un bar donde se fuma es un mal mayor que el hecho de tomarme el café en ese bar, es obvio que no entro en el bar. Si la música alta es un mal objetivo, pero va unido al bien de ligarme a la chica de enfrente o el placer de estar con mis amigos o el placer mismo que me produce la música (aunque sea alta), entonces entro. Si me demuestran con un informe médico que es un mal, da igual. Yo lo acepto. Y si alguien no lo acepta, pues lo normal es que no entre en la discoteca. Y punto. ¿De verdad crees que el Estado tiene el derecho a obligar al dueño de una discoteca a bajar el volumen de su local, si solo afecta a los que están en su local?


Creo que bar y discoteca aunque parecido no es exactamente igual.


Yo lo veo estructuralmente igual. Ya lo dije antes. imagina que es el dueño de la discoteca el que quiere oír la música a ese volumen tan alto y el dueño del bar el que quiere fumar ¿Cuál es la diferencia? ¿Puede y debe el estado prohibirle poner el volumen alto y fumar en su local?


La cuestión es que no hay una discoteca con la música baja ni un bar sin humos. En ese sentido no se puede elegir. Y parece que puede existir el derecho a entrar a una discoteca sin quedarte sordo o a un bar sin respirar humo.


Y a un concierto de los Roling con la música muy bajita, añadiría yo. No seré yo quien niegue ese “derecho”. En cualquier caso los bares los abre la sociedad civil. Imagínate que no hay ningún empresario que abra un bar. ¿Nos privan a todos del derecho a tomar un café en un bar? No. La sociedad civil es libre, hay libertad de empresa. Y si considera que no es rentable o conveniente abrir un bar, no lo abre. Tomar un café en un bar no es un derecho. Es una opción. Que yo sepa no hay ningún local que me sirva un pollo asado a las cinco de la madrugada un lunes. ¿Me están privando de algún derecho? No. Simplemente no tengo esa opción. Utilizamos la palabra derecho en un sentido fuerte y excesivo, cuando se trata solo de más o menos opciones que la sociedad civil con su iniciativa y voluntariamente puede ampliar para con sus conciudadanos.


Eso de que el estado prohíbe al dueño del bar fumar en su local. El dueño del local está sometido a las mismas reglas que los demás. Si en un bar no se puede fumar, nadie puede fumar, ni siquiera el dueño. También el estado prohíbe al dueño de ese mismo bar mover la ensaladilla que ha preparado para tapas con las manos, lo mismo que está prohibido utilizar paños de cocina en las cocinas de los restaurantes o llevar el pelo suelto. Podríamos seguir hablando de la seguridad, puertas de emergencia, instalaciones de gas, extintores… Es tu bar, pero no puedes hacer lo que te dé la gana en él, porque es de uso público.


Caes en la petición de principio. Partes del hecho que se debe demostrar. Ya sé que el estado puede regular actividades en los lugares de uso público. De facto lo hace. Y muchas de ellas son sensatas y adecuadas. La prueba es que no he visto protestar a nadie porque un cocinero se lave las manos antes de manipular alimentos. Lo que tratamos aquí es si el hecho de que el estado regule algunas cosas le da carta blanca para regular lo que quiera. Hablamos de si esta ley es una extralimitación del estado o no. Para ti no, para mí sí. De lo que se trata es de ser coherente con la respuesta y de justificar la propia respuesta. Si para ti si es una prohibición sensata, entonces, insisto. ¿El estado debe prohibir la música alta en las discotecas? Te recuerdo que el exceso de decibelios es un mal objetivo a la salud. Y Pepito quiere ir a una discoteca y escuchar música con sus amigos mientras se liga a la chavala de enfrente, pero no quiere joderse los oídos. ¿Qué derecho prevalece el de Pepito o el de los que quieren oír la música muy alta aunque les joda los oídos? ¿o el del dueño del local que decide los decibelios? Es una pregunta muy sencilla que todavía no me has contestado. Si los Rolling preparan un concierto, ¿debe el estado imponerles los decibelios de su música? Otra pregunta sencilla. Ya, ya sé que el estado puede de facto hacerlo. Te digo si es razonable hacerlo. Y por tanto, debe hacerlo.


A ver, los Rolling o la discoteca. En este caso, se supone que quien va a un concierto de los Rolling sabe que va a oír la música alta. También lo sabe quien va a la disco...


Pero quien va a un bar donde se permite fumar sabe que puede haber alguien fumando. También lo sabe el que va a un pub...


...Aun así, si supusiera un deterioro grave y comprobado para la salud, se podría prohibir pasar de unos determinados decibelios.


El deterioro objetivo que causa la música alta de modo tan continuado está más comprobado que el mal que padece el fumador pasivo. Existen las mismas razones, e incluso más razones científicamente probadas, para proteger a los ciudadanos de la música alta que del humo de el de al lado. De modo que prohibirías la música alta en las discotecas y de paso a los Rolling (pues con lo chulos que son estos, seguro que les mandaban a todos a la mierda y se iban a Australia a montar su concierto)


Bueno, si estuviera probado igual que el humo del tabaco, que se prohíba. Me parece un ejemplo rocambolesco e irreal. Pero no compares quedarte un poco teniente o, teniente del todo, con padecer un cáncer de garganta o pulmón.


El riesgo de cáncer parece que lo padece el fumador activo. El pasivo padece riesgos bastantes menores. La mayoría de los estudios así lo avalan. Pero en fin, el miedo es libre. Y la credulidad infinita. Sobre todo si reafirma mis convicciones irracionales.


Aquí va otro argumento: las leyes se hacen por cierta demanda social. Existen organizaciones anti-tabaco en todo el mundo. No existen asociaciones anti-música alta en las disco ni asociaciones anti-música alta en un concierto de los Rolling que yo sepa. Seguro que hay gente que preferiría que le bajaran los decibelios pero no serán muchos, seamos realistas.


Existen asociaciones de homosexuales en todo el mundo. No conozco asociaciones heterosexuales. ¿Supone esto que las demandas de los homosexuales deben tener preferencia solo porque estén organizados? Esto se llama “lobby”. Cuando se trata de la salud basta con que haya uno. Hay que proteger a la minoría. ¿No tengo derecho a oír a los Rolling bajitos o ir a una discoteca con la música más baja?


O la demanda social, y entonces ahorcamos a los negros si lo dice la mayoría o la salud y entonces cuidamos de que los ciudadanos no padezcan males y enfermedades a la hora de asistir a un acto social abierto a todos, aunque sea uno o ninguno. Siempre puede uno cambiar de opinión y el estado tiene que darle preferencia. Se trata de la salud.

Creo que exponer dos razones debilitan tu defensa. Porque ninguna de las dos por separado es capaz de demostrar la tesis.


No es esencial que se fume en un bar, en un avión o en un aula. Los hechos lo corroboran. En cambio, parece esencialmente unido a la discoteca el que la música esté alta o que un concierto de los Rolling la música esté a tope de decibelios.


Claro. Tú dices lo que es esencial o no. ¿Cuánta gente debe de entrar a una discoteca con sus amigos, por complacer a sus amigos. Y de paso joderse los oídos y la salud? Pero claro, como es algo esencial...

También los hechos corroboran esto porque no hay demanda para que se baje el volumen de las discos o de los conciertos (sí las hay cuando hay aeropuertos o autovías cercanas a domicilios) ni hay ninguna discoteca o concierto de rock con el volumen bajo.


Esto se llama falacia naturalista. Como es así (según tu parecer es así, claro), debe ser así, ¿no?


Por asociaciones me refería no al sentido de organización o lobbys sino demanda social.


¿Y como mides la demanda social si no haces un referéndum o algún tipo de consulta con garantías de objetividad? ¿Por las veces que sale una noticia en los telediarios tan independientes que tenemos, o en los titulares de los periódicos tan independientes que tenemos?


Pero no una demanda que pida cuestiones inconstitucionales como ahorcar a los negros. Es que es un hecho que, en general, el legislador se basa en una cierta demanda para hacer una ley, pero dentro de la Constitución.


Claro, constitucional, como el Estatuto de Cataluña. O la ley de violencia de genero donde si tu mujer te deja tuerto es una falta, y si tu la dejas tuerta a ella es un delito. Eso, demanda social y constitucional. Aquí estamos tragando con esas “leyes, muy constitucionales ellas, que confirman que el legislador se basa en una cierta demanda social que son un hecho”, y no pasa nada. O sea, demanda social. Todos los días había mujeres pidiendo que si las pega el marido fuese un delito, y si ellas pegaban al marido fuese solo una falta. ¿Quién no ha visto esas manifestaciones en plazas y mercadillos? Y el estatuto de Cataluña. Muy constitucional todo, y muy demandado. Un día sí y otro también había manifestaciones en Cataluña para que se convocara ese referéndum. Es un hecho. De aquí a ahorcar a los negros no hay tanto. Quizá ahorcamos a los españoles en Cataluña, o ahorcamos a los heterosexuales en una fiesta gay. A saber.


En todo caso, como dices, siempre puede haber una excepción. Aquí el estado sería utilitarista. Y esa persona se fastidia. Una acción es correcta cuando procura el mayor bienestar al mayor número de gente. Y esos son todos los que quieren romperse los tímpanos.


Claro. Y echamos del bar a los feos, a los que huelan mal, a los que vistan con colores chillones. A las familias con niños, que a veces son muy molestos. Todo por la felicidad de la mayoría. Por supuesto con previo referéndum. A ver, ¡los que sean más felices sin negros que levanten la mano! ¿hay mayoría? Fuera negros. Todo muy democrático y utilitarista.


Y si eso no te vale, que a los que quieran oír la música bajita que les habiliten unos auriculares en los que se aísle totalmente del exterior.

Ya. Y los no fumadores pueden entrar en un bar donde se fuma con una mascarilla.


Con esta medida la salud del los que están en la discoteca y no quieren fastidiarse los oídos no corre ningún riesgo


Con la mascarilla la salud de los no fumadores estará estupenda, desde luego.


Por otra parte, no estoy de acuerdo con tu concepto de ocio. Lo liquidas todo con el tomar el café. Pero un bar o un restaurante son más que eso. Son auténticos servicios públicos para muchos trabajadores que no pueden volver a casa a comer, por ejemplo.


Si repasas mi argumentación no he hablado de restaurantes. He hablado de bares. De hecho yo creo que en la mayoría de restaurantes la cosa estaba bastante equilibrada. Al menos en Madrid. O bien no se podía fumar o bien había zonas habilitadas para ello. Te concedo que el restaurante no es un bar. Y nos ceñimos a los bares, discotecas y pub. Estos si son puro ocio. Ya sé que si estoy sediento y veo un bar esto cubre una necesidad. Y si tengo peligro de deshidratación, aun más. Pero aun así, son lugares de ocio. También puedo clavar un clavo con el mango de un cuchillo. Pero el cuchillo no es un martillo.


Todavía más perplejo me dejas. ¿Un restaurante no es un lugar de ocio? ¿Un bar sí? ¿Y eso de donde lo sacas? En casi todos los bares hay menú del día. Es ahí donde comen los trabajadores. Por no hablar del tapeo.


Si hay menú, es entonces un restaurante. Si comes de tapas, es un bar donde se pueden comer tapas. En cualquier caso el legislador deberá matizar más la diferencia si lo cree conveniente. Insisto, puedo clavar clavos con el mango del cuchillo. Pero el cuchillo es un cuchillo, no un martillo.


¿Qué diferencia hay entonces entre comer de menú y comer de tapas? Hay menús a base de tapas. Esta diferenciación que haces no es convincente para tu propósito. Algunos se llaman bar-restaurante. Las dos cosas, mira por dónde.


Hay bares, restaurantes y bares-restaurantes. Los bares restaurantes estarán regidos por la norma más restrictiva. Esto es un principio jurídico, y casi lógico. Para efectos legales un bar-restaurante es un restaurante. Y por tanto, según la norma antigua podría prohibir fumar o habilitar una zona para fumar. Pero si solo es bar, según la norma antigua, podía optar porque se pudiera fumar o no. Es sencillo.


Si se pudiera considerar que en los aviones de las compañías privadas se permitiera fumar, un no fumador tendría que optar, como en el bar.


Mi opinión es que debe decidir el dueño de la compañía. Pero en fin, sigo considerando que el bar es ocio, y el avión no. También puedo echar una partida de tute en la sala de espera de un hospital. Pero el Hospital no es ocio.


Depende del uso. Hay comidas de trabajo en bares. Hay viajes de placer.


Y el hospital es un casino, claro. Aunque si voy todos los días a tomarme una cervecita de bote, ya es un bar. Menudo jurista estás hecho. Viva el principio subjetivo para las definiciones jurídicas. El segundo Wiitgenstein Presidente del Tribunal Constitucional.


Hay comedores públicos para los mendigos…

Pero no bares, pub ni discotecas públicas para los mendigos


Sí hay bares del estado. Los hogares del pensionista son bares financiados por ayuntamientos abiertos al público en general aunque predominantemente vayan jubilados a echar la partidita.


Te equivocas. Los bares de jubilados son considerados como servicio a los jubilados. Tu puedes entrar de extranjis. Si nadie te tiene manía, nadie te echará del lugar. Pero pueden hacerlo. Prueba a ir con diez amigos (jóvenes y un poco ruidosos, por ejemplo) a beber y a jugar a las cartas. A ver si te dejan. Los jubilados tienen un carné (que no tienen que enseñar siempre, pero que lo tienen) que les permite el uso del establecimiento. Es un poco como el bar del cole.


No obstante, tampoco hay en España líneas públicas de aviación. ¿Y qué?


Las ha habido. Y si no hubiese líneas privadas muy probablemente las volvería a haber, si el estado tiene el suficiente dinero. Aquí el Estado está tratando de mejorar las comunicaciones, algo hoy por hoy esencial en una sociedad moderna. Pero dudo mucho de que si no hubiese bares el estado abriese bares. Insisto, el bar es ocio.


Insisto, es igual que sea ocio o no.


En cualquier caso, la distinción de ocio o no ocio es importante para poder hacer luego una legislación adecuada. Por lo que a mis respecta, lo importante es que haya aviones: privados o públicos. Si solo hay aviones privados, que los dueños de la compañía hagan lo que quieran. Que no se pueda fumar, que se pueda fumar o que haya espacios separados.


En todo caso, locales de ocio más claros en los que no creo que admitas que se fume son teatros, cines, auditorios, circos…


No me resulta descabellado que pudiese haber zonas habilitadas. No obstante, esto debe ser una elección del dueño del local, insisto. No del Estado.


¿Zonas habilitadas en un cine? ¿En un teatro? ¿En un circo? ¿En un auditorio? ¿Hablas en serio?


Totalmente. Yo, como propietario no lo haría, porque creo que no sería rentable. Pero debería ser el dueño el que lo decidiese. Solo que tienen que tener muy clarito un cartel que diga: aquí se puede fumar, y fumar perjudica a la salud. Que decida el dueño. Si el dueño del circo no es tonto del todo, prohibirá fumar. Pero allá él. Y si el padre quiere ir a ese circo con su hijo donde se fuma, allá él también. El padre sabe lo que es mejor para su hijo que el Estado. O debería saberlo. El Estado no es papá.


Lo que era absurdo era antes en que estaba prohibido fumar sólo en determinados espacios públicos cerrados. Ahora, en coherencia, en todos. No es que un fumador no tenga derecho a entrar a un bar, como dices. Tiene derecho como todo el mundo, pero sin fumar dentro. Nada más.


Claro. Y no es que un no fumador no tuviese derecho a entrar en un bar donde alguien fuma.


Derecho a entrar a costa de su salud. El fumador ahora tiene derecho a entrar a costa de aguantarse las ganas de fumar o salirse fuera a fumar, no a costa de su salud. Me parece que no es el mismo grado de perjuicio el que se genera a uno y a otro.


Todo ciudadano tiene derecho a entrar sabiendo las molestias o los perjuicios a su salud que esto implica. Somos mayorcitos y responsables.


De hecho no había bares donde no se pudiese fumar. Por lo menos en España esto era así.


Era así, si lo era en la mayoría de los bares, por decisión de la sociedad civil (el empresario busca su beneficio y fumar no es ilegal ni el tabaco está prohibido), no por decisión del Estado. Por otro lado, en restaurantes la cosa estaba ya bastante saldada. Y los bares de los trabajos (oficinas, colegios, etc.) eran los fumadores los que no podían fumar allí.


Decisión de la sociedad civil, pero que legitimaba el estado no declarándolo ilegal.


No fumar en el bar es una decisión del gobierno que no tenía este proyecto de ley en su programa electoral y no ha hecho ningún referéndum para saber lo que dice la sociedad civil


Tendría que haberlo incluido, si no lo hizo. Convocar un referéndum es excesivo, hombre.


Es que dices muy a la ligera que el Estado legitima, que los políticos son representantes legales de nuestra voluntad. Pues empecemos a ser exigentes con estas cuestiones. La voluntad de un político, convertida en ley, no está legitimando la ley si como mínimo no estaba en su programa electoral.


Cuando hablo de Estado me refiero a que todo se haga correctamente. Si el partido actualmente en el poder no lo incluyó, tal vez tendría que haberse abstenido.


Pero no lo ha incluido, y la ley está ahí.

Pero la ley en sí me parece correcta, otra cosa es la legitimación.


Ya. A mí me parece incorrecta. E ilegítima. Y qué. Por aquí no vamos a ninguna parte.


De todas maneras, no es el único político que ha tomado decisiones legales sin incluirlas en su programa.


Pues muy mal. Te pareces a los niños cuando los regañas y les dicen que se callen:”Pero, Juanito y Luisito también estaban hablando”


Lo que no me queda muy claro, después de tu argumentación, es que estés de acuerdo en que no se fume en el bar de un instituto. Es obligatorio ir a clase, no ir a la cantina.


El bar del colegio es una parte del colegio. Y existe para las necesidades de la comunidad educativa: profesores y alumnos. Es un lugar donde hay menores. La diferencia con el bar de la calle es obvia. Si un niño quiere comprar un bocadillo o beber un vaso de leche no puede salir a la calle. En realidad la legislación sobre el bar del colegio incumbe a todo el recinto escolar: no se puede beber ni vender alcohol, ni comprar o consumir tabaco. Esto en todo el colegio. El bar de la calle es totalmente optativo. En un bar de la calle el padre es el responsable del niño. Él decide. Pero muy bien el Estado podría impedir la entrada a los niños.


Insisto en la confusión del concepto “mero lugar de ocio”. Además puede ser un boomerang para ti. Si, como dices, el bar es un mero lugar de ocio y te parecía bien que se pudiera fumar en él dejando a la voluntad del no fumador entrar o no, ahora ese mismo bar seguirá siendo un mero lugar de ocio y a mí me parece bien que no se pueda fumar en él dejando a la voluntad del fumador entrar o no.


Mi argumentación no va tanto a fumar o no fumar como que en un lugar de puro ocio debe ser el dueño el que decida: una cosa u otra. Dejemos que sea el dueño el que decida. Las ganancias o las perdidas serán suyas. Y puesto que no es un hospital ni un colegio, la gente entrará o no. Sin problemas. Yo no tengo ninguna voluntad de que en todos los bares se pueda fumar. Pero parece que tú si tiene una voluntad de que no se pueda fumar en ninguno. No entiendo esta voluntad.


Yo lo que quiero –y quizá este es el quid de la cuestión- es que cualquier ciudadano – no solo los niños- tenga el derecho de entrar en cualquier establecimiento de uso público cerrado (aviones, museos, centros comerciales, bares, discotecas, colegios, etc) sea del estado o privado con las máximas garantías de seguridad para su integridad física y su salud. Es el estado el que tiene que garantizar ese derecho, no podemos dejarlo al arbitrio de los dueños. Da igual si es de un supuesto ocio o no. Tengo derecho a hacer las compras en El Corte Inglés o en ir a la peluquería sin que me ahogue con el humo o que no haya salidas de emergencia…


Metes la cuestión de los humos y la salida de emergencia en el mismo saco. Estamos hablando de algo muy concreto. Ya sabemos que el estado interviene en algunas cosas. Y muchas de estas cosas son sensatas. Pero esto no implica que en todas las cosas que intervenga sean sensatas o razonables. Ahora estamos tratando sobre una de ellas: fumar. Deja a la sociedad civil que se organice en esta cuestión. ¿Crees que habrá muchos dueños de circos que permitan fumar? ¿Es que crees que la sociedad civil es en general más tonta y mala que el estado? El dueño del circo muy probablemente no dejará fumar. Y cines, teatros, etc., ya verán ellos. Conozco a fumadores que no irían a un cine donde se fuma. Las decisiones humanas son complejas. Y el mercado tiene su propio ardid. Para mí es una cuestión de principios. Tolero cierta intervención del Estado en algunas cosas. Ciertas regulaciones. Pero desde luego mi fe en el Estado es bastante menos que la tuya.


Si suponemos como nos dicen que el humo del tabaco es perjudicial para la salud, lo que se pide al fumador es que, al menos, perjudique sólo la suya.


Eso, como los conductores de las grandes ciudades. Que se metan el tubo de escape en la cabina. Insisto, entrar en un bar donde se fuma no es obligatorio. Y en ningún caso imprescindible. Salir a la calle, sí. En este sentido es mucho peor la cuestión de los coches. Primeros solucionemos los coches. Luego veremos, ¿no?


Rizando el rizo: entrar en un bar donde se fuma no es obligatorio, así que hay que buscar uno donde no se fuma. Salir a la calle donde hay contaminación no es obligatorio, así que búscate un lugar descontaminado para vivir.


Salir a la calle si es obligatorio, por eso mi razonamiento al respecto es diferente. Digo que el problema del tráfico en las grandes ciudades es mucho más prioritario precisamente porque ahí si hay un verdadero desamparo a los viandantes. Muchos habitantes del centro de la ciudad no pueden irse a vivir al campo, por ejemplo. Esto supone un lujo al alcance de muy pocos. Están atados a su hipoteca y a su trabajo. Y están obligados a tragarse un humo que no generan todos los días. Hombre, pueden irse y morirse de hambre, pero esto no es una opción, ¿o sí? Simplemente digo que este problema es prioritario. Empezar con los bares (optativos para el cliente) y no empezar por proteger a los viandantes es empezar la casa por el tejado.


En este caso habría que saber hasta qué punto es perjudicial el humo de las ciudades para los viandantes, supongo que depende del umbral de contaminación que se considere peligroso y si se pasa o no. Desde luego, me parece que, aunque perjudicial, es menos directo que el humo que se genera en un espacio cerrado.


Da igual, es perjudicial. Tampoco hay estudios concluyentes del grado de perjuicio sobre el fumador pasivo. Pero es perjudicial en algún grado. El argumento es flojo, aunque el perjuicio fuese infinitesimal es perjuicio. Aquí lo que tu creas o lo que te parece no aporta nada. A mi me parece que el humo de las ciudades, en Madrid cuando se pone la famosa boina sobre el cielo, es más perjudicial que el humo de los cigarrillos para un fumador pasivo. Quizá menos molesto, pero más perjudicial. Las calefacciones también ayudan, por cierto. Como ves nos parecen cosas distintas. Y qué.


¿Prohibimos también las calefacciones y las fábricas? Nada, pues eso, que nos parecen cosas distintas. Es que nadie niega que la contaminación sea perjudicial. Pero de esa contaminación que padecemos, insisto, somos todos cómplices. No podemos quejarnos de lo que fomentamos. Del humo del tabaco que inhalamos los no fumadores son los fumadores los únicos culpables. Los no fumadores no son cómplices ni responsables, sino víctimas de esa contaminación.


El que es tan pobre que no tiene calefacción es víctima de los que la tienen. Y algunos, menos pobres que sí tienen calefacción pero no la ponen porque no pueden pagarla, también son víctimas. ¿No hay mendigos que duermen en la calle? ¿Todos los españoles tienen calefacción? En fin, todos cómplices. El mendigo también está de acuerdo en que sigas atufándole con el humo de tu coche o con la combustión de tu calefacción. Total, como parece que no protestan, es decir no hay ninguna noticia en el telediario que nos diga que los mendigos están hartos de los humos de los coches, pues no hay demanda social. De todos modos, aquí el que prohíbe eres tú. No yo. Si empiezas prohibiendo fumar en bares quizá tengas que prohibir las calefacciones. Tú verás. Yo no soy el que quiero prohibir fumar en los bares. Ahora, puestos a prohibir, me parece que hay más razones para empezar prohibiendo los coches en la ciudad. No te voy a repetir los argumentos. Admitir que quieres prohibir fumar en bares, pero no los coches en la ciudad es una incoherencia tuya. A mi no me cargues el mochuelo.


Además en este caso todos los viandantes son, en cierto modo, cómplices de ese humo. Humo que sale de las fábricas que generan objetos que luego usan o energía que luego consumen. Humo que sale de los coches no sólo privados sino públicos que tarde o temprano cogerán. Yo no sé si existe alguien en una ciudad como Madrid u otras que sea puro, una especie de hippy del 2011 que va andando o en bicicleta de Moncloa a Legazpi.


La complicidad o la mayoría me trae al fresco. Si es malo para la salud, a prohibirlo. Conozco gente que camina y va en bici siempre. Y está harta. En algunas ciudades europeas la cosa es muy distinta. Por ejemplo, Amsterdam. Se puede hacer. Con perdidas económicas, poniendo de mal humor a más de la mitad de la población, etc., pero se puede hacer. Se puede hacer, ergo se debe hacer.


¿Pero en Amsterdam no hay fábricas que emiten humos? No es sólo el humo de los coches. Además, habría que prohibir autobuses, taxis y otros medios de transporte para ti esenciales. Lo único que es posible es encontrar energías no contaminante, los coches eléctricos… Una prohibición total es suicida. A veces, cuando el umbral se pasa del mínimo tolerado se prohíbe el uso del coche particular durante un tiempo.


Todas las razones que propones son económicas. ¿Ahora la salud es algo secundario?


Venga ya. ¿Quién es ese supermán que conoces que va andando o en bici a todos lados? ¿a todos lados? ¿seguro? Y el susodicho ecologista, ¿cómo se calienta en invierno? ¿Coge el ascensor? ¿Tiene luz eléctrica? Oye, que la carretera por la que va en bici sale del petróleo, sí, hombre, eso que contamina tanto.


Tu respuesta se basa en una cuestión de hecho que además no está demostrada. Mira, con que solo existiese una persona en la ciudad que está al margen de esa “complicidad de la sociedad”, ya tendría razón para que se respetase su derecho a la salud. ¿Existen mendigos?


De todas formas, insisto en que cada vez se va regulando más el tráfico en las ciudades y se fomenta el transporte público.


Hablo de prohibición allí donde genera mal, no de regulación. El tabaco ya estaba bastante regulado. Pero lo prohíben en bares que es donde, al parecer, genera mal. Los coches causan mal en las ciudades, que se prohíban. Puedo usarlo para ir desde Madrid a Alicante por autovía, sin cruzar núcleos urbanos. Pero en la ciudad, no.


Lo prohíben en todo local cerrado, no sólo en los bares.


Más a mi favor. Lo prohíben donde suponen que hace daño. Donde hacen daño los coches es en las ciudad. Que los prohíban entonces.


Lo del humo de los coches también está mal, pero entiendo que es más complicado una prohibición completa de los vehículos a motor, a no ser que queramos parar más la economía. Pero, insisto, en que las restricciones están ahí.


En este debate no me valen las razones económicas. La salud es un bien mayor que el dinero. Y las restricciones no son prohibición total.


Bueno, todo está unido. La crisis económica produce recortes, entre los cuales está la sanidad.


Efectivamente, si hay bares que cierran por falta de clientes y tiene que mandar al paro a los camareros, entonces más crisis, más recortes y también en sanidad, claro.


Esto sí que parece un mito de los llorones de los bares. No me lo creo.

Lo que creas o no creas o lo que yo crea o no crea es irrelevante. La cuestión hay que plantearla en condicional. Me parece que dices que prohibir los coches en la ciudad no debe realizarse porque es un perjuicio evidente a la economía, ¿no? La salud de los viandantes es cosa secundaria aquí. Si la prohibición del fumar en bares perjudica a la economía entonces ¿debe abolirse la ley?


Para eso habría que hacer un estudio muy complejo y poner todos los elementos en la balanza y luego ver qué compensa más. Yo qué sé. Quizá perjudica a la economía a corto plazo. Tal vez a medio plazo los gastos sanitarios derivados del tabaco disminuyan y lo compensen…


Me conformo con que aceptes el condicional: ¿si se demuestra que la prohibición de fumar en bares perjudica a la economía, debe abolirse la ley?


Yo también me conformo con que aceptes el condicional: ¿Si se demuestra que la prohibición de fumar en bares beneficia a la economía, debe no abolirse la ley?


En cualquier caso debe abolirse: dé benéficos o pérdidas. Si da pérdidas y el negocio sigue abierto demuestra que el empresario es un poco tolili, pero allá él. Mi criterio no es económico. La libertad no es un medio. Es un fin. Popper decía que “suele pasar que donde hay libertad (también libertad de iniciativa económica) suele haber más riqueza. Pero esto no deja de ser una feliz coincidencia. Si produjese más pobreza la libertad no perdería nada de su valor”. La ley antitabaco en Irlanda es la única en toda la U.E como la nuestra (aunque algo menos restrictiva, creo que no han llegado a prohibirla en los parques, por ejemplo) No obstante en Irlanda han cerrado 1300 locales de hostelería. Eso sumado a la crisis que tienen, y que en Irlanda no hay tanta tradición hostelera como en España, es un dato a tener en cuenta. No obstante, ya veremos lo que pasa. No son los fumadores los que se manifiestan. Son los hosteleros. Y muchos de ellos no fuman. Algo barruntarán. Yo contemplo la cuestión más como curiosidad sociológica. Me interesa ver lo que pasa precisamente en España, país de bares, de café, puro, copa y tertulias interminables en torno a la mesa del bar. Mera curiosidad.


Tienes que contar aquí con los no fumadores que veían un bar con humo y no entraban. Ahora todos los que actuaban así entrarán más.

Insisto, esto es irrelevante ahora. Lo importante es la respuesta. ¿Si se demuestra que la prohibición de fumar en bares perjudica a la economía, debe abolirse la ley?


Si entendemos que no se pueda fumar en un avión o en el aula, esto no es sino más de lo mismo. Si tienes un local privado pero se nutre del público en general, no particular con un carné, es público y como público es susceptible de ser legislado por el estado. De hecho lo está, si no pregunta todos los requisitos que han de tener para abrir un local y que todo está en regla. Un avión de una compañía es de esa compañía, privado. Pero admite clientes y por ello está abierto al público. No veo la diferencia entre un Bar Pepito y el Jumbo de la compañía privada Iberia o British Airways. El avión, por tanto, no sería, como el colegio, espacio público, según tu argumento.


Existe una ambigüedad entre lo que es un espacio público y un espacio privado abierto al público. De esta ambigüedad se vale el legislador para ampliar el espacio de su legislación. El estado es voraz en esto. Y aprovecha cualquier rendija para intervenir. La gran rendija hoy es la salud. En nombre de la salud, casi todo está permitido. Otra rendija es el cambio climático. En fin, podríamos seguir. Dado que hay una ambigüedad que ni yo ni creo que tú podríamos delimitar taxativamente, razonaré desde el sentido común (mi sentido común, claro). El avión o el colegio son servicios que tiene una función social determinada. Debe haber medios de trasportes y colegios (si no los hay por medio de la sociedad civil no es descabellado que los intente procurar el Estado) Tienen una función muy concreta. Pero un bar o una discoteca son meros lugares de ocio. ¿Te imaginas un bar o una discoteca en pleno centro de la ciudad de titularidad estatal?


Debe haber medios de transporte pero no tienen por qué ser públicos. ¿Los taxis son medios de transporte necesarios? Pero si hay autobuses… ¿Vas a impedir al dueño de su taxi fumar dentro? Claro que sí. Igual que está prohibido en los autobuses a los autobuseros. Fíjate que el concepto de propiedad aquí es irrelevante.


Creo que el taxista debe elegir. Ya sabes. Poner muy clarito un cartel que se pueda leer desde fuera que diga “Se puede fumar”, y yo lo tomo o no. Me parece mal que le obliguen en esto, pero puedo tolerarlo. Lo intolerable es que obliguen al dueño del bar a no fumar. Aquí lo relevante es el concepto de uso público como ocio. Un taxi es un medio de trasporte, no un lugar de ocio.


Desde mi punto de vista, es irrelevante e impreciso tu concepto de ocio. Viajar a las Bahamas de vacaciones en avión ¿es ocio o necesidad? También, como ves, se puede asociar el avión a esos paquetes ociosos vacacionales con hotel de cinco estrellas incluido. Y no me digas que es un medio solo, que si quieres ir a las Bahamas de vacaciones tienes la necesidad de ir en avión, porque hay mucha gente que disfruta del viaje en sí, sea en avión o en tren disfrutando ociosamente del paisaje. Es decir, que el medio de transporte en sí se convierte en lugar de ocio. Fíjate tú en los cruceros que surcan nuestros mares. ¿Qué hacen los pasajeros de un crucero en el propio crucero?


El crucero es un lugar de ocio. Clarísimo. Un avión, no. Hasta ahora. Ya sabes, el cuchillo no es un martillo. Te pongas como te pongas.


Tal vez todo dependa del uso, como ya he comentado. No es lo mismo coger el avión para un asunto de trabajo que para un viaje a las Bahamas. En el primer caso hay necesidad, en el segundo sería ocio. El Titanic era un medio de transporte que en su primer y último viaje unía Europa y América. Algunos, los de la clase pudiente lo convirtieron en un auténtico crucero de lujo. Los que escapaban de la miseria y buscaban una oportunidad en el Nuevo Mundo era un medio necesario para salir de la pobreza.


En el ámbito jurídico los conceptos deben quedar muy claramente delimitados. Te invito a que leas cualquier texto legal. Lo siento, pero Wittgenstein no tiene nada que decir aquí.


Lo que cuenta es que tu propiedad es para uso público y, por tanto, tienes que cumplir con todos los requisitos que marque la ley. Por supuesto, estos requisitos pueden ser discutibles en muchos casos. Cuando utilices el taxi como vehículo privado para ir de vacaciones con la familia a Torremolinos puedes fumarte todos los paquetes que quieras. Hay muchos más ejemplos. Si tienes un granja de gallinas no puedes darles de comer lo que te dé la gana. La salud pública está en peligro. En fin.


Insisto, sé que el Estado interviene en muchas cosas. Pero de lo que se trata es de ver si se extralimita a veces. E intentar razonar la respuesta.


Yo creo que en la promulgación de esta ley no se extralimita, hace lo que debe. Creo que muchos fumadores se sienten agraviados por está ley de un Estado intervencionista. Pero muchos no fumadores se han sentido agraviado por un Estado no intervencionista hasta ahora. El Estado es siempre el responsable, por acción u omisión, de lo que ocurre. Tú criticas la acción que ha tomado; yo la omisión durante tanto tiempo.


Aquí solo hay una confrontación de pareceres. Nada que decir. Solo una cosa. Mi oposición a esta ley es más una cuestión de principios. Creo que los empresarios, sobre todo los de bares de barrio que ni siquiera tienen menú del día ni posibilitar una terraza en verano, serán los grandes perjudicados. Los empresarios son sociedad civil. Yo no quiero que el estado intervenga en esto, ni a favor ni en contra. Esa es la diferencia.


Los empresarios son sociedad civil sometidos a la ley como cualquier hijo de vecino. Yo soy funcionario y me descuentan el IRPF. Al empresario hay que obligarle, por ley, a declarar. Un empresario que monta una casa rural tiene que cumplir con un montón de requisitos sobre seguridad. ¿Eliminarías esos requisitos impuestos por el estado sólo porque son sociedad civil?


Debería ver detalladamente uno por uno cada requisito. Prohibir fumar en un bar, no es razonable. Tolerar que el estado intervenga en algunas cosas no me obliga a admitir que su intervención se extralimite. O que intervenga cuanto y como quiera.


En el momento en que montas un negocio que vive de la gente es ésta –y no tú- la que marca las normas a través, en democracia, de sus representantes, es decir, del estado.


Tú sabes que siempre hay una tensión entre democracia y libertad. En democracia se supone que el Estado representa a la mayoría de la gente, y que las leyes vienen de la sociedad civil. ¿Pero qué legitima la ley positiva? A la hora de hablar de libertad, el liberal pone la libertad por encima del sufragio. Si el Estado en nombre de la mayoría promulga una ley contra los negros, ¿la ley está legitimada? ¿No tiene toda persona un derecho natural (libertades civiles) que todo Estado tiene el deber de reconocer? El tema es uno de los grandes temas de la filosofía política y la filosofía del derecho. Evidentemente no tengo solución clara, pero me sorprende con la contundencia con la que despachas la cuestión.


Doy por supuesto que en España la democracia es una democracia liberal y tiene por encima la ley, sobre todas la Constitución. Por ello, no es posible una ley contra los negros porque va en contra de la Constitución. Pero no es inconstitucional que los fumadores no fumen en los bares o aviones –es lo mismo, te pongas como te pongas-.


Creo que pecas de ingenuidad al afirmar que en España no hay leyes inconstitucionales. No obstante, un avión es un medio de trasporte. Un bar es un lugar de ocio


Repito: no estoy de acuerdo con esa diferenciación. El concepto de ocio o diversión mal entendido lo utilizan muy frecuentemente los antitaurinos para criticar las corridas como meros espectáculos de ocio y diversión. ¿Tú crees que un aficionado a los toros entiende la lidia como un espectáculo meramente ocioso y divertido?
En el caso del hospital también habría diferencia entre ir a operarse de una peritonitis o ponerse unos pechos estupendos. Parece que lo segundo lo haces “porque te apetece, en tu tiempo libre y si no fuese no te pasaría nada, sólo que serías un poco más infeliz”. Así que si vas a operarte de peritonitis que el estado no deje fumar en esa planta, pero si vas a operarte de las tetas que fume todo dios.


Vale, pero cuando hagas la ley acuérdate de incluir al hospital como lugar de ocio. Que esté muy clarito en el BOE. Y que aparezca muy clarito también al lado de los bares y las discotecas en la guía del ocio de Madrid.


Me repito: es irrelevante que sea público o privado, de supuesto ocio o no ocio.


Claro, nos quedamos con la única delimitación que a ti te interesa: que sea abierto o cerrado. ¿Y cuál es la diferencia entre un lugar abierto y cerrado? ¿Qué pueda tomar el sol? (sigo tu estrategia. A ver adonde llego). Puedo tomarlo desde la ventana o al lado de la puerta. En cualquier caso, un día nublado tampoco lo puedo tomar fuera. ¿Qué haya aire y corrientita? Si me pongo entre la ventana y la puerta hay corriente. Y si no, hay ventiladores, y si no, aire acondicionado, etc. Total, que según tu criterio es imposible de delimitar el lugar de ocio y de no ocio, el lugar privado o público... pero, sorpréndete, también que sea cerrado o no cerrado. Vaya por Dios. Al final resulta que tu línea de argumentación te lleva a ser Parménides. ¿Qué existe? ¿lugar de ocio y no ocio, público y privado?.... ¿abierto o cerrado? No. Existe el Ser: uno, homogéneo, inmutable, eterno. Estás a punto de inaugurar una nueva corriente jurídica: El derecho metafísico. El legislador lo tendría chupao: “se prohíbe fumar en el Ser”.


Te recuerdo ahora algunas artículos de la Constitución del 78. Art 43.1: Se reconoce el derecho de la protección de la salud.


Ojo con este artículo.
Una Constiutución es un conjunto de leyes que vienen a reconocer tres tipos de derechos: políticos, civiles (libertades) y sociales. Esta ley, por sí misma, no justifica el caso particular que tratamos. Hay libertades civiles que entran o pudieran entrar en contradicción con ella. Por eso existen los pleitos, el tribunal supremo y el tribunal constitucional. Por eso existen los abogados y los fiscales.


Cierto.


Si la constitución solo tuviera esa ley, por ejemplo, justificaría también que mi mujer me pudiese denunciar por fumar en casa. Esta ley (si fuese única y no fuese limitada por otras), metería el estado incluso en mi alcoba.


Una Constitución democrática puede seguir siendo democrática si cuestiona algunos o todos los derechos sociales. De hecho las constituciones europeas tienen derechos sociales que no tienen todas las anglosajonas (medicina pública o enseñanza universal o gratuita). Pero si se elimina uno solo de los derechos políticos (votar, por ejemplo) o civiles (libertad de expresión, por ejemplo), la constitución no sería democrática. La “constitución” de Franco no era democrática precisamente por eso, y no tanto por los derechos sociales (había seguridad social, por ejemplo). También hay reconocimientos de ciertos derechos sociales que son más bien una declaración de principios, pero que no se cumplen en la práctica: derecho a una vivienda o derecho a un trabajo. Con esto quiero decir que lo esencial en una constitución democrático son los derechos políticos y civiles, y su escrupuloso cumplimiento. Y lo accidental son los derechos sociales (más matizables y con mayor arbitrariedad en su elección o en su cumplimiento)


Es verdad.


No obstante, si al final del supuesto pleito se resolviese que el estado debe protegerme de los humos de los cigarros en los bares prohibiendo fumar, implicaría también, y prioritariamente, que me protejan de los humos de los coches de la ciudad prohibiendo los coches. Aquí no veo vuelta de hoja.


Sería cuestión de pesar en la balanza que te apunté al principio. Vamos con otro artículo. Art 43.2: Compete a los poderes públicos organizar y tutelar la salud pública a través de medidas preventivas y de las prestaciones y servicios necesarios.


Esta normativa encierra en realidad dos normas:


a)Compete a los poderes públicos organizar y tutelar la salud pública a través de prestaciones y servicios necesarios.


b)Compete a los poderes públicos organizar y tutelar la salud pública a través de medidas preventivas.


La norma a) no implica ninguna amenaza a la libertad, me parece. Aquí la ambigüedad peligrosa puede estar en la norma b),cuando lo pretende hacer a través de medidas preventivas. “Medidas preventivas” es un cajón de sastre. Una medida preventiva puede ser una prohibición, por ejemplo. Aquí cabe tanto prohibir fumar en un bar como prohibir beber alcohol o comer hamburguesas.


Te vuelvo a decir lo que te dije antes. Si solo existe esta ley, el estado me podría impedir sin problemas y ambigüedades fumar en un bar, pero también comer hamburguesas (¿incluso en mi casa?). Lo que ocurre es que hay otras leyes constitucionales (derechos civiles) con las que tendría que enfrentarse.


En virtud de esos derechos y de esas otras leyes, fumar en un bar, perjudica a otros y se prohíbe. Que te comas una hamburguesa sólo te engorda tus michelines, por eso no se prohíbe.


Bueno, esto es el debate que estamos teniendo: si es razonable y conforme a derecho la norma de prohibir fumar. La norma que has citado, por sí misma, no lo justifica. Eso es todo lo que he pretendido con esta glosa. No voy a repasar las argumentaciones. Creo que tanto tú como yo hemos intentado defender lo que consideramos adecuado. Contestarte con argumentos significaría un volver a empezar. Quiero que entiendas que mi prevención a la ley del tabaco no es tanto por el tabaco, sino porque los razonamientos jurídicos que pudiesen admitir como válidos en un posible pleito podrían sentar jurisprudencia. Es muy probable que abriesen una brecha que afectaría tarde o temprano a libertades civiles que hoy por hoy nos parecen incuestionables.


En cualquier caso, yo le digo a estos dos artículos tan buenistas ellos, lo que te decía a ti. Es incoherente que se prohíba fumar en el bar y no se prohíba antes los coches en la ciudad. Admitiendo que el perjuicio para los pasivos es igual (yo creo que superior para los viandantes), los viandantes de la ciudad están más desamparados. Lo siento, pero la calle sí es obligatoria.


No sólo los coches. Los aeropuertos, las fábricas… El impacto económico de una u otra prohibición es absolutamente incomparable.


Bueno yo no he llegado a tanto. Sería cuestión de tratarlo uno a uno. Hasta donde he llegado con mi argumento es que los humos de los coches de la ciudad perjudican a todos los que caminan por sus calles al menos del mismo modo que en el bar. Los aeropuertos están fuera de las ciudades. La mayoría de las fábricas creo que también (polígonos industriales).


El mero impacto de prohibir sistemáticamente los coches en la ciudad -turismos particulares, camionetas de reparto, taxis, motocicletas,…- es inviable desde el punto de vista económico. Por no hablar de las calefacciones y algún contaminante más que habrá por ahí.


Creo que ya te he contestado a esto más arriba


Tampoco creo –y esto es opinable porque no tenemos datos- que la contaminación en las ciudades sea tan perjudicial para la salud como la que respira el fumador pasivo. En fin, otro artículo. Art 43.3: Los poderes públicos fomentarán la educación sanitaria, la educación física y el deporte...


Charlas en los colegios, anuncios en la tele, polideportivos municipales, etc. Nada que objetar.


...Asimismo facilitará la adecuada utilización del ocio.


“Adecuada utilización del ocio” es algo muy relativo. Lo único que puede hacer el estado es eso: facilitar” la adecuada utilización del ocio” en sus establecimientos según lo que entienda el propio estado por este concepto. Para un ciudadano “la adecuada utilización del ocio” puede ser fumar. Si para el estado no es una forma adecuada de utilizar el ocio, deberá abstenerse de fomentarla, sin más.


Ahora bien, si forzando el término entiende por” fomentar” prohibir las que no considere adecuadas, ya te puedes imaginar todas las cosas que puede prohibir.


Sí, eso de adecuada utilización del ocio es absolutamente subjetivo. Tal vez: diviértete como te dé la gana siempre que no jodas la diversión al de al lado. ¿Qué es un lugar de ocio? Yo creo que no está claro. Una biblioteca, por ejemplo. ¿Ocio o necesidad? Los jubilatas van a pasar la mañana allí en su ociosidad estupenda. Al lado hay estudiantes que necesitan consultar libros. Lo mismo podríamos decir de un museo.


Eso es un problema que debe solucionar el legislador. Insisto, para legislar hay antes que delimitar muy escrupulosamente los conceptos, porque la ambigüedad puede interpretarse de un lado o de otro. Fíjate adónde nos ha llevado la ambigüedad del titulo 8º cuando habla de nacionalidades y regiones. Si el estado quiere intervenir en el ocio de sus ciudadanos (eso pasa hasta la nausea en el susodicho estatuto de Cataluña), tendrá que definir muy claramente qué es un local de ocio. Y también puede ser conveniente para sus propósitos y para no caer en estupideces, absurdos o abusos, hacer subcategorías: ocio-educativo, ocio-deportivo, etc. Una vez bien definidos los conceptos tendrá que regular lo que considere oportuno, y los ciudadanos tendremos que asentir o no con sus razonamientos justificativos.


Fíjate, si yo tengo un local y lo lleno de libros, y dejo pasar a la gente, ¿ves lógico que el estado prohíba fumar en ese lugar? ¿Y si lo lleno de cuadros?


Si es un espacio de uso público –con todas las regulaciones que eso implica- al que tiene derecho a entrar cualquiera, entonces sí. Da igual que repartas cuadros, libros o hamburguesas.


Ahora imagínate que hay una ley que dice que está prohibido fumar en todo lugar de ocio y el legislador asume una definición tan excesiva que implica mi casa llena de libros para que los lea quien quiera. En fin.


Claro, eso no, es entrar en tu vida privada. Eso no está regulado como local de uso público. Es como prohibir que fumes con tus amigos en casa o en el garaje que has habilitado para leer.


Es importante esto. Mira las casas rurales. Muchas de ellas son las casas de los dueños, en donde conviven ellos y los clientes, unos en unas habitaciones y otros en otras. Pero es la misma casa: su casa. Pues bien, los dueños de las casas rurales no pueden actuar como si sólo fueran sus casas a las que van a verles unos amiguetes. Desde el momento en que son casas-hoteles –para hacer negocio- tienen que cumplir con todas las normativas estatales.


Otra delimitación jurídica importante: ocio con lucro y ocio sin lucro. Fíjate lo importante que es la clara delimitación de los conceptos para legislar razonablemente.


Todo aquel que monta un local de ocio es para lucrarse.


¿Todo? El museo Británico es gratis. Muchas fundaciones privadas hacen conferencias o exposiciones de modo gratuito. B. Gate seguro que tiene por algún lugar del mundo locales con ordenadores para uso y disfrute gratuito (creo que es bastante filántropo en algunos de sus proyectos para países no desarrollados) Y el rico del pueblo a veces dejar uno de sus palacetes con los libros heredados por su rancio abolengo como biblioteca gratis para los paisanos. Esas cosas pasan. No son frecuente, pero pasan.


Bueno, con estos ejemplos volveríamos otra vez al debate inicial sobre qué es y qué no es un lugar de ocio.


Los lugares de ocio de propiedad estatal, es el estado el que debe decidir. Finalmente es él el dueño. En los otros esta intervención, en buena lógica, es al menos mucho más discutible; y más o menos discutible según la intervención concreta que el estado proponga. Seguro que los dos consideramos inamisible que el estado me diga de qué color tengo que pintar la pared. Y los dos consideramos admisible que me obliguen a poner una salida de emergencia. Entre ambos extremos cada intervención puede ser considerada. Y algunas de ellas pueden estar en cierto umbral. Precisamente por eso estamos nosotros debatiendo, ¿no?


Sobre si existen supuestos lugares de ocio financiados por el estado. Vale, tal vez los bares para los jubilatas no sea un buen ejemplo de lugar de ocio estatal abierto a todo cristo. Pero hay otros. Los ayuntamientos y las diputaciones tienen programas de ocio en las casas de la cultura. Cursos de fotografía, de cerámica, de ajedrez, fútbol, etc. Estos no son sólo para jubilatas ni necesitas carné. Es decir, que perfectamente puede el estado procurar espacios de ocio, lo que lleva a contradecir la tesis por ti defendida de que un bar, al ser un lugar de ocio, no podía y no debía ser del estado.


El estado puede abrir lugares de ocio (bibliotecas o museos, etc), y en ellos pone sus normas. Pero no veo que esto implique que ponga las normas a todo espacio de ocio que pueda abrir un particular. De una cosa no se deduce lógicamente la otra.


Depende de las normas. Como antes decías, lo del color de la pared es excesivo. Una salida de seguridad, no.


En cualquier caso, esto estaría respondiendo a la recomendación constitucional anterior: Asimismo facilitará la adecuada utilización del ocio. El estado quizá considera que museos, cursos de fotografía, cerámica, ajedrez, etc., es una forma adecuada de utilizar el ocio. Por eso lo facilita. Evidentemente no facilitará las formas de ocio que no considere adecuadas: quizá una discoteca o un bar de copas. Pero eso no quiere decir que esos lugares no sean de ocio. O que el estado deba prohibirlos. O que deba transformarlos en jardines paradisíacos. Facilitar la adecuada utilización del ocio no implica ninguna de estas cosas.